Tierras raras: una nueva frontera para la minería chilena

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La demanda por minerales críticos abre oportunidades para la minería chilena, tanto en la recuperación de materiales como en el desarrollo de una nueva industria. El desafío, según advierten los expertos, es avanzar en estas actividades sin aumentar la presión ambiental sobre los territorios.

Durante décadas, los relaves mineros fueron considerados el punto final del proceso productivo. Sin embargo, la transición energética y el aumento de la demanda internacional por minerales críticos están cambiando esta perspectiva. Materiales que antes no tenían valor comercial hoy podrían transformarse en una fuente secundaria de recursos para la minería chilena.

Relaves y minerales críticos: una oportunidad para la minería chilena

La minería chilena genera cerca de 1,7 millones de toneladas de relaves al día y cuenta con unos 795 depósitos que, en conjunto, almacenan más de 1.000 millones de toneladas de material susceptible de ser reevaluado mediante nuevas tecnologías.

No obstante, las tierras raras no solo podrían encontrarse en estos depósitos. También existen yacimientos primarios, lo que abre una nueva frontera para la exploración y el desarrollo futuro de la minería chilena.

El interés por estos minerales también ha adquirido una importante dimensión geopolítica. En marzo de este año, Chile y Estados Unidos acordaron fortalecer su cooperación en minerales críticos y tierras raras, debido a su relevancia para la seguridad de las cadenas de suministro y el desarrollo de tecnologías avanzadas.

Tierras raras y nuevos proyectos en Chile

Aunque Chile todavía no cuenta con una industria de tierras raras plenamente desarrollada, ya existen proyectos que buscan abrir camino en este ámbito. Uno de ellos es Aclara, ubicado en la Región del Biobío.

La académica de Universidad Católica, Irene del Real, explica que se trata del primer descubrimiento de un depósito primario de tierras raras en el país. “Fue hace relativamente poco tiempo y es un primer descubrimiento cuya luz verde para operar o no operar probablemente va a influir en futuras exploraciones y potenciales descubrimientos. Este se encuentra al lado de la localidad de Penco, en la región del Biobío, una zona donde ha existido minería previamente y que además está bastante poblada, por lo que su desarrollo y permisos ha sido un proceso largo”, señala.

El avance de este tipo de iniciativas podría marcar una nueva etapa para la minería chilena, combinando la exploración de nuevos recursos estratégicos con el desafío de desarrollar una industria que responda a las crecientes exigencias ambientales y territoriales.

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