La minería del cobre en Chile alcanzó en 2024 su nivel más bajo de emisiones de gases de efecto invernadero en más de una década, marcando un hito relevante en el camino hacia una mineria sustentable. Este resultado refleja los avances concretos del sector en descarbonización, eficiencia energética y adopción de energías renovables, incluso en un contexto de mayores desafíos operacionales y aumento del consumo energético.
De acuerdo con un estudio reciente elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), las emisiones totales de la gran y mediana minería del cobre alcanzaron las 12.861 kilotoneladas de dióxido de carbono equivalente durante 2024, la cifra más baja registrada desde el año 2010. Este desempeño se explica principalmente por cambios estructurales en la matriz energética y por una estrategia sectorial cada vez más alineada con los principios de la mineria sustentable.
Reducción de emisiones y transición energética en la minería sustentable
El informe de Cochilco destaca que la disminución de emisiones se produce a pesar de una producción relativamente estable y de una mayor complejidad operativa asociada a menores leyes de mineral y a la profundización de los rajos. En este escenario, la transición hacia fuentes de energía renovable ha sido clave para moderar el impacto ambiental del sector.
En 2024, el 55% de las emisiones correspondió a fuentes directas, mientras que el 45% restante fue de carácter indirecto, principalmente asociadas al consumo eléctrico. La tendencia muestra una reducción sostenida de las emisiones indirectas gracias a la disminución del factor de emisión del Sistema Eléctrico Nacional, impulsado por una mayor participación de energías limpias. Este avance consolida a la minería del cobre como un actor relevante en la transición energética del país y refuerza su compromiso con una mineria sustentable de largo plazo.
Emisiones directas, eficiencia operacional y desafíos estructurales
Las emisiones directas continúan concentrándose mayoritariamente en la minería a rajo abierto, etapa que representa la mayor intensidad energética del proceso productivo. Factores como el aumento del material a remover y la profundidad de las operaciones explican esta situación, que constituye uno de los principales desafíos para avanzar hacia una mineria sustentable más eficiente.
No obstante, el estudio evidencia mejoras relevantes en los indicadores unitarios, reflejando esfuerzos concretos en optimización de procesos, gestión energética y control operacional. En paralelo, los procesos de lixiviación, extracción por solventes y electroobtención han reducido su participación relativa en las emisiones indirectas, mientras que el uso de agua de mar se consolida como un componente relevante del consumo eléctrico, especialmente en zonas con estrés hídrico.
Electrificación e innovación como pilares de la minería sustentable
Las conclusiones del estudio de Cochilco subrayan que el futuro de la mineria sustentable en Chile dependerá crecientemente de la electrificación de los procesos mineros y de la adopción de acuerdos de suministro eléctrico basados en energías renovables. La expansión de contratos PPA verdes ha sido fundamental para desacoplar el crecimiento productivo del aumento de emisiones.
Asimismo, el incremento de las emisiones directas refuerza la necesidad de acelerar la incorporación de tecnologías de cero emisiones en equipos móviles, como camiones eléctricos o impulsados por hidrógeno verde. Estas innovaciones, junto con mejoras en eficiencia logística y operacional, serán determinantes para que la minería del cobre continúe reduciendo su huella ambiental y avance de manera consistente hacia un modelo de mineria sustentable alineado con la meta de carbono neutralidad al año 2050.
Fuentes: (1)
